Este es el tercer bloque de mi sistema, y es el menos desarrollado de los tres. Va a medio construir, porque a medio construir está.
Aquí van los activos que no son ni renta variable indexada ni acciones que yo elija: bitcoin, oro e inmobiliario. Cada uno está por una razón distinta, y esa es justo la parte que hay que explicar bien, porque meterlos todos en el mismo cajón es lo que hace que este bloque acabe siendo un desván.
Índice
Para qué tengo este bloque
El objetivo es tener exposición a cosas que no se comportan como la bolsa. Y dentro de eso, cada activo cumple una función distinta:
- Riesgo asimétrico con recorrido grande. Posiciones pequeñas donde lo máximo que puedo perder es lo que he metido, y lo que puedo ganar es un múltiplo. Aquí está bitcoin, que además cubre un escenario de cambio de paradigma monetario si llegara a darse.
- Comportamiento distinto al del mercado. Activos que no siguen a la bolsa en los giros. Aquí está el oro.
- Estabilidad y flujo de caja. Aquí estaba el inmobiliario, y es la parte que estoy deshaciendo.
Lo que no es este bloque: un sitio donde meter cosas que no sé dónde clasificar.
Mi sistema de inversión, en un PDF
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Los topes, y por qué estoy lejos de ellos
| Límite | Tope | Situación |
|---|---|---|
| Inversión alternativa total | 20% del patrimonio financiero | Muy por debajo |
| Bitcoin | 10% del patrimonio financiero | Muy por debajo |
| Inmobiliario | Fuera del cálculo | En desinversión |
Los pesos exactos y actualizados están en Mi Cartera, en la sección de inversión alternativa, con el peso de cada activo dentro del bloque. No los repito aquí porque envejecen y prefiero un solo sitio donde mirar.
Este bloque no tiene índice de referencia, y es a propósito
Para la cartera indexada y para la activa digo contra qué me mido antes de medirme. Aquí no, y conviene explicar por qué.
Este bloque existe precisamente para no comportarse como la bolsa. Compararlo contra un índice de bolsa lo haría parecer un desastre cada año bueno y una genialidad cada año malo, y ninguna de las dos cosas significaría nada sobre si está haciendo su trabajo. Un índice a batir mediría lo contrario de lo que me importa.
Así que lo mido por su función, con tres números: cuántos años de gastos cubre el oro, cuánto pesa bitcoin contra su tope del 10%, y qué me cuesta llevarlo — la rentabilidad del bloque leída como el precio de la cobertura, no como un resultado que haya que ganar. Un seguro que no ha hecho falta no es un mal seguro.
Un matiz importante, porque es fácil leerlo al revés: hoy sumo bastante menos de la mitad del tope, y puede que siga así siempre. Un 20% es hasta dónde me permito llegar, no un objetivo que tenga que alcanzar. Este bloque puede quedarse en un 5% o en un 10% durante años y estaría perfectamente bien.
Es una situación distinta de la de mi cartera de acciones, donde los topes sí están cerca de cumplir su función de frenar algo.
Bitcoin
Empecé a comprarlo en 2021 y acumulé hasta 2023. Desde entonces solo mantengo lo que compré entonces: no he vuelto a aportar.
Lo tengo por dos razones que conviven, y las digo en orden de peso:
- Riesgo asimétrico con potencial alto de revalorización. Una posición pequeña donde lo peor que puede pasar es perder lo que metí, y lo mejor es un múltiplo.
- Protección ante un cambio de paradigma monetario, si llegara a ocurrir. No es mi escenario base ni mi tesis principal, pero no me parece descartable, y tenerlo cubre esa posibilidad sin coste añadido.
El tope del 10% del patrimonio financiero sale de una cuenta muy simple: si bitcoin cayera un 80% desde ese tope, el golpe sobre mi patrimonio sería de un 8%. Puedo absorberlo sin que se mueva nada más del plan. Ese es el criterio con el que dimensiono cualquier cosa de este tipo: no cuánto puede subir, sino cuánto puedo perder sin que me obligue a cambiar de plan.
Mi estrategia con bitcoin cabe en una palabra: mantener
No hay más reglas y esa es la gracia. No tengo ningún escenario plausible en el que lo reduciría. Lo quiero precisamente por si algún día hace de contrapeso en una situación adversa, y un contrapeso que vendes cuando te pones nervioso no es un contrapeso.
Con una excepción, que es la única regla que necesita esta posición: si su revalorización lo lleva por encima del 10% del patrimonio financiero, vendo el exceso. No la posición, solo lo que sobra del tope. Mantener no significa dejar que una posición crezca sin límite, significa no venderla por miedo ni por impaciencia.
Para que ocurra tendría que multiplicarse por varias veces desde donde está, cosa que no me parece probable. Pero la regla está escrita antes de que haga falta, que es cuando se escriben bien.
Dónde lo guardo, y el compromiso que eso implica
La mayor parte está en un exchange grande y una parte menor en autocustodia, en una cartera fría. No doy más detalle a propósito, porque esa información no le sirve a nadie que quiera aprender algo y sí a quien no me desea bien.
Lo que sí merece contarse es el intercambio que hay detrás, porque es la decisión de verdad. Dejarlo en un exchange es aceptar riesgo de contrapartida: si la plataforma quiebra o la intervienen, tu problema no es el precio de bitcoin. La autocustodia elimina ese riesgo y te lo cambia por otro, el de perder tú las claves, que es más común de lo que la gente cree y no tiene marcha atrás.
Yo he elegido convivir con los dos en distinta proporción, sabiendo lo que asumo. Si tu posición es grande respecto a tu patrimonio, la balanza debería inclinarse mucho más hacia la autocustodia de lo que lo hace la mía.
Además de bitcoin tengo una cantidad testimonial de ethereum. No responde a ninguna tesis y no la cuento como parte de la estrategia.
Oro
Compré en 2021 y 2022, y con una tesis concreta: venía un periodo de inflación alta. La tesis se cumplió y el oro subió. Lo mantengo desde entonces, pero no he vuelto a ampliar.
Lo digo así de plano porque es de las pocas veces que he acertado con una previsión macro, y no quiero sacar de ahí la lección equivocada: acertar una vez no significa que sepa anticipar la inflación. Significa que aquella vez salió.
Por qué un ETC de oro físico y no las alternativas
Miré las cuatro opciones que hay y descarté tres:
- Oro físico. Tiene comisiones de compraventa, custodiarlo es una responsabilidad más que no quiero, y es bastante menos líquido: para venderlo hay que ir a un comercio y que te lo verifiquen.
- Mineras. No se comportan como el metal. Son empresas, con su gestión, su deuda y su riesgo operativo encima del precio del oro. Si lo que quiero es exposición a la materia prima, las mineras no me la dan limpia.
- Fondos. No encontré ninguno que respondiera a lo que buscaba, que era exposición únicamente a oro físico, al menos en aquel momento.
- ETC de oro físico. Lo que elegí. Liquidez inmediata en el mismo broker donde tengo las acciones, sin custodia y sin seguro. A cambio asumo riesgo de emisor.
Cuánto oro necesito: un año de gastos
Aquí hay una novedad respecto a como lo tenía planteado. Al escribir la cascada de retiro le he dado al oro un trabajo concreto: es el recurso al que acudo si el cubo de renta fija se agota tras varios años malos seguidos, antes de verme obligado a vender bolsa en el peor momento.
Y si tiene una función, necesita una cifra. El objetivo mínimo es un año de gastos, dimensionado igual que el colchón. Por debajo de eso no da para cubrir nada y es decoración. Por encima, podría acumular más si el escenario macroeconómico lo pidiera.
Hoy no llego, y está parado. Así que tengo que plantearme ampliar de forma periódica hasta llegar a ese año, que es una decisión que todavía no he tomado ni he calendarizado. Es lo que me queda pendiente de este bloque.
Y lo evidente, que conviene no perder de vista: el oro no es una empresa. No tiene negocio, ni genera caja, ni tiene ventaja competitiva. No se puede analizar con las herramientas con las que analizo una acción, y por eso no está en la cartera activa aunque conviva con ella en el mismo broker.
Inmobiliario: el que estoy deshaciendo
Tengo inversión inmobiliaria y estoy en proceso de reducirla. La venta del inmueble que más me pesa está prevista para la primera mitad de 2027.
La razón no es la rentabilidad, es el coste total de tenerlo. La lista, sin ordenar:
- Gestionar contratos.
- Presión regulatoria, con normativa de alquileres que cambia cada poco.
- Una percepción social que, para una parte de la gente, convierte la actividad en algo éticamente reprochable.
- Rentabilidad neta que no es alta.
- Gestión de personas, con los problemas que eso trae.
- Mantenimiento continuo.
- Consume demasiado tiempo.
- Es un activo ilíquido.
Ninguno de esos puntos es una catástrofe por separado. Sumados, es una actividad que no me compensa en este momento de mi vida. Prefiero simplificar.
Qué hago con el dinero cuando venda está escrito de antemano en el sistema completo: primero la provisión de impuestos, después completar el colchón, y el resto a renta variable y alternativos. Escribir esa regla antes de tener el dinero encima es la única forma de que sea una decisión y no un impulso.
Los números reales de invertir en ladrillo en España, y mis peores experiencias con ello, los cuento aparte con más detalle.
Lo que todavía no tengo
Dentro del 20% caben más cosas de las que tengo: private equity, materias primas, managed futures. Ninguna está decidida, y el hecho de que quepan no significa que vayan a entrar.
Private equity. Es el que más he mirado: he estado viendo fondos para la cartera. No lo he decidido porque me falta madurarlo y ver cómo lo estructuraría, y además tendría que traer el capital desde otro sitio, que no es un detalle menor.
Y tengo una duda de fondo que quiero resolver antes de meter dinero. Buena parte de lo que se vende como descorrelación es en realidad que el activo no cotiza, y por tanto no se marca a mercado. Una valoración que actualiza un comité cada trimestre parece más estable que una que se actualiza cada segundo, pero el riesgo subyacente no es menor por eso. Matizo: creo que es parcialmente cierto, no al cien por cien. Hay componentes reales de diversificación. Pero la parte de suavizado contable existe y hay que descontarla del argumento de venta.
Materias primas. Están en la lista porque potencialmente podría comprarlas, y no mucho más. No tengo ni idea de ese mercado, así que no va a pasar a corto ni a medio plazo. Prefiero decirlo que fingir una opinión.
No descarto nada por principio, y no tengo una lista de requisitos que un activo deba cumplir para entrar. Lo que tengo es un proceso, y es lo que de verdad me protege: valoro cada oportunidad caso a caso, con detenimiento y sin prisa. Desde que una idea empieza a madurar hasta que meto dinero pasan meses.
Es la misma regla que aplico a las acciones, donde nunca compro el día que decido que algo me gusta. Aquí el plazo es todavía más largo, porque son decisiones menos reversibles.
El private equity es un buen ejemplo de por qué eso importa. No he invertido no porque no me convenza el activo, sino porque el ticket mínimo me obligaría a reestructurar una parte de la cartera. Antes de un movimiento así tengo que definir bien la operación y comparar alternativas, y todavía no lo he hecho. Prefiero quedarme por debajo del tope que forzar una decisión de ese tamaño con prisa.
Preguntas interesantes
¿Por qué separar esto de la cartera activa si está en el mismo broker?
Porque no se analiza igual ni cumple la misma función. La cartera activa son empresas con negocio, caja y ventaja competitiva, que puedo valorar. El oro y bitcoin no tienen nada de eso. Mezclarlos haría que los porcentajes de la cartera activa dijeran algo distinto de lo que parecen decir.
¿Cuánto es razonable llevar en criptomonedas?
Mi criterio no es cuánto puede subir sino cuánto puedo perder sin cambiar de plan. Con un tope del 10% del patrimonio financiero, una caída del 80% me cuesta un 8% del total, que puedo absorber. Cada uno tiene que hacer esa cuenta con su propio umbral, y si el resultado le quita el sueño, la posición es demasiado grande.
¿Exchange o autocustodia?
Las dos cosas tienen riesgo, solo que distinto. El exchange te expone a que quiebre o lo intervengan; la autocustodia, a que pierdas tú las claves, que pasa más de lo que parece y no tiene arreglo. Yo convivo con los dos en distinta proporción. La regla razonable es que cuanto más pese la posición sobre tu patrimonio, más debería inclinarse hacia la autocustodia.
¿Vas a comprar más alternativos para llegar al 20%?
No necesariamente, y creo que esta es la confusión más habitual con los topes. Un 20% es un permiso, no una obligación. Este bloque puede quedarse en un 5% para siempre y el sistema funcionaría igual de bien. Lo único que voy a dimensionar de verdad es el oro, porque tiene una función asignada en mi cascada de retiro. El resto entrará solo si aparece algo que entienda y que merezca la pena.
Estrategia revisada por última vez en agosto de 2026. La reviso una vez al año, en Navidad, junto con el rebalanceo.