El Sistema Completo: cómo gestiono todo mi patrimonio

Esta página es el documento raíz de todo lo que hago con mi dinero. Las tres estrategias que cuelgan de aquí son capítulos de este plan, no compartimentos separados.

La escribo por una razón práctica: tenía tres estrategias explicadas en paralelo y ningún documento que dijera cómo encajan entre sí. Cuánto puede pesar cada una, qué pasa cuando una crece demasiado, de dónde sale el dinero nuevo y en qué momento decidiría que algo no funciona. Eso es lo que va aquí.

Mi patrimonio financiero se reparte en tres bloques: una cartera indexada que es el núcleo, una cartera activa de acciones y opciones cuyo objetivo es el 25% y que nunca puede superar a la renta variable de la indexada, y un bloque de inversión alternativa topado al 20%. El colchón no es un porcentaje: son cuatro años de mis gastos, uno en monetario y tres en renta fija. Todo se mide contra el mismo índice, el MSCI ACWI IMI. El objetivo es 2030.
Índice

El objetivo: 2030

El objetivo global de mi patrimonio es crecimiento perpetuo. No quiero una máquina de rentas ni una cartera conservadora que se limite a defenderse de la inflación. Quiero maximizar el crecimiento controlando el riesgo, entendiendo por controlar el riesgo dos cosas concretas: que el patrimonio sobreviva y que pueda cubrir mis gastos vitales en cualquier escenario.

Me he puesto una fecha: 2030. Para entonces quiero tenerlo todo estructurado de forma que pueda vivir de mi patrimonio sin trabajar y sin miedo a una recesión o a una caída severa del mercado. No es una cifra sacada de un cálculo: es un horizonte razonable para conseguirlo y me pilla a una edad en la que todavía puedo disfrutar de decidir yo qué hago con mi tiempo.

Y aquí está lo importante: hoy no estoy ahí. Lo que hay entre medias es una lista de cosas por hacer, con fecha:

  • Subir la asignación a renta fija hasta cubrir cuatro años de gastos. Hoy cubro menos de la mitad.
  • Vender el inmueble que me genera carga psicológica, previsto para la primera mitad de 2027.
  • Optimizar comisiones y fiscalidad en todo lo que pueda.
  • Pulir las estrategias activas, acciones y opciones, y hacerlas más consistentes.

Trabajar todo esto de forma más profesional es, de hecho, una de las razones por las que existe Flinx Capital.

Mi sistema de inversión, en un PDF

Mis reglas, mis topes y mi rutina mensual en un único documento. Te lo envío a tu email y te hago llegar cada nuevo artículo. Es gratis, no tiene truco.

Los tres bloques

BloquePara qué estáPeso objetivo
Cartera indexadaRentabilidad del mercado con el mínimo esfuerzo de gestión. Es el núcleo y contiene el colchónEl resto
Cartera activaBatir al mercado asumiendo más riesgo. Acciones que elijo yo, más las opciones que vendo sobre ellas25%
Inversión alternativaExposición a activos con comportamiento distinto al de la bolsaHasta 20%

Tres apuntes sobre por qué están así divididos:

La cartera indexada persigue estabilidad, sencillez y poco trabajo. Es de acumulación pura: no genera rentas salvo que venda participaciones. Dentro va la renta fija, que cumple la función de colchón y que explico más abajo. Puedes verla en detalle en Cartera Pasiva.

La cartera activa incluye las opciones, y eso es un cambio deliberado respecto a como lo contaba antes. Las opciones que vendo son siempre sobre acciones que quiero incorporar o que ya tengo, y al escribirlas cuento las posibles asignaciones dentro del conjunto de mis acciones. Gestionarlas por separado era una ficción contable. Aquí busco rentabilidad por encima del mercado, con más riesgo y apalancamiento moderado, y reconozco que tiene un componente claro de disfrute intelectual. Está en Cartera Activa.

La inversión alternativa agrupa bitcoin, oro, private equity, materias primas e inmobiliario. Cada uno está por un motivo distinto: riesgo asimétrico con recorrido grande, comportamiento distinto al de la bolsa, o estabilidad. Está en Inversión Alternativa.

Sobre las rentas: la cartera activa sí produce dividendos y primas, pero priorizo la revalorización del capital sobre el cobro de rentas. Toda renta que cobro tributa ese año y pierde capacidad de acumulación, así que solo tiene sentido cobrarla en la medida en que de verdad la vaya a gastar.

Sobre qué se miden los porcentajes

Ojo con esto, que parece un tecnicismo y no lo es: sin ello, ningún porcentaje de esta página significa nada.

Todos los pesos se calculan sobre mi patrimonio financiero, es decir, fondos, acciones, efectivo, opciones, oro y criptomonedas. Los inmuebles quedan fuera del cálculo, y los trato como una línea aparte en desinversión.

Dos precisiones sobre esa definición, porque son justo las que se le olvidan a todo el mundo:

  • El plan de pensiones cuenta, dentro de la cartera indexada y como renta variable. Es una cantidad pequeña frente al resto, no pienso aumentarla, y mi idea es liquidarlo en cuanto se cumplan diez años desde que lo abrí.
  • Cuando hablo de «años de gastos» me refiero a mis gastos recurrentes una vez vendido el piso, sin los costes asociados a él. La cifra la reviso cada Navidad con mis datos reales del año, no con proyecciones de inflación: prefiero un número que ya ha pasado a una estimación que puede no cumplirse.

La razón es de sencillez: el inmobiliario puede representar una parte muy grande del total y su valoración es discutible y poco líquida. Meterlo dentro haría que los demás porcentajes se movieran por revalorizaciones teóricas de un piso.

Esto tiene una consecuencia: cuando venda el piso, ese dinero entra de golpe en la base y descoloca todos los porcentajes a la vez. Por eso la regla de qué hacer con él está escrita antes de tenerlo:

  • Primero, la provisión de impuestos de la declaración del ejercicio siguiente, a un fondo monetario.
  • Después, completar el monetario hasta cubrir un año de gastos.
  • Después, renta fija hasta cubrir dos de los tres años objetivo. El tercero lo iré cubriendo con aportaciones.
  • El resto, a renta variable y activos alternativos, sin proporción fijada todavía.

Las once reglas

Esto es el sistema. Todo lo demás en esta web es explicación o ejemplo.

  1. La base de cálculo es el patrimonio financiero. Los inmuebles van fuera, en desinversión.
  2. La cartera activa es el 25% objetivo del patrimonio financiero, y nunca puede superar a la renta variable de la cartera indexada. Dicho de otra forma: nunca tengo más dinero en acciones que elijo yo que en renta variable indexada.
  3. Ninguna posición individual supera el 25% de la cartera activa. Con la regla 2 cumplida, eso es aproximadamente un 6% del patrimonio financiero por empresa.
  4. Las posiciones especulativas no pasan del 30% de la cartera activa, y ningún sector pasa del 50%, contando acciones y opciones juntas.
  5. La inversión alternativa no pasa del 20% del patrimonio financiero, y bitcoin no pasa del 10%.
  6. El colchón son cuatro años de gastos: uno en fondo monetario y tres en renta fija.
  7. La cartera activa no recibe aportaciones nuevas. Todo el dinero nuevo va a la cartera indexada. La activa crece componiendo por sí sola o no crece.
  8. Corrijo con dinero nuevo, primas, dividendos y las posiciones que ya iba a reducir. No liquido posiciones ganadoras solo para cumplir un número.
  9. Pocos movimientos, y solo si son estrictamente necesarios. Traspasos entre fondos una vez al año, en tramos de 20.000 € como máximo. Nada de enredar.
  10. Un único índice de referencia para lo que es bolsa: el MSCI ACWI IMI. La renta fija y el monetario tienen el suyo, porque están ahí para otra cosa, y los alternativos no llevan ninguno a propósito. El detalle, en Cartera Pasiva y Inversión Alternativa.
  11. Reviso el sistema entero una vez al año, en Navidad. Es el único momento del año en que lo miro todo en detalle y decido la estrategia del año siguiente.

La regla 2 es a la que más vueltas le he dado, y tardé en dar con ella. Un tope del tipo «la activa no puede pasar del X%» tiene un problema, y es que compara cosas distintas. Compararla con la renta variable indexada compara bolsa contra bolsa, que es lo suyo, y tiene una propiedad que me gusta: conforme la renta fija crece hacia esos cuatro años de gastos, la renta variable indexada baja, y con ella baja sola el techo de la parte activa.

Sobre la regla 11, porque una cita anual sin orden del día no sirve de nada. Esto es lo que miro ese día:

  • Gastos e ingresos reales del año. De ahí sale la cifra que dimensiona el colchón y el oro para el año siguiente.
  • Rentabilidad de cada bloque contra su índice de referencia, y la de la cartera activa a cinco años para el criterio de abandono.
  • Pesos y desviaciones, y qué rebalanceo hace falta y con qué dinero.
  • Aportaciones del año siguiente, recalculadas para que a fin de año no sobre nada.
  • Minusvalías aprovechables para compensar fiscalmente.
  • La estrategia en sí, por si hay que retocar alguna regla. Estas páginas se actualizan ese día.

Lo que nunca hago

Las once reglas de arriba dicen qué hago. Esta lista dice qué no, y en la práctica es la mitad que más trabajo hace. Las prohibiciones funcionan cuando estás nervioso, y las reglas no. Una norma que dice «valoraré la situación» no sirve de nada a las tres de la mañana; una que dice «nunca» sí.

  • Nunca vendo en pánico.
  • Nunca compro una acción el mismo día que decido que me gusta. Dejo que la idea madure, y con eso una parte de ellas se cae sola.
  • Nunca compro por lo que le he oído a alguien sin tener tesis propia. Ya lo hice, y lo cuento en mis errores.
  • Nunca busco rentabilidades extraordinarias, porque no son sostenibles y llevan detrás un riesgo de caída igual de extraordinario.
  • Nunca abro posiciones cortas en acciones.
  • Nunca vendo una call sin tener las cien acciones. Aquí no hay matices ni excepciones.
  • Nunca pago por rolar una opción que va en mi contra. Si para alargarla tengo que poner dinero encima de la mesa, lo que estoy haciendo es tapar un agujero.
  • Nunca meto dinero nuevo en la cartera activa. Todo el ahorro va a la indexada.
  • Nunca hago un traspaso de más de 20.000 € de una sola vez.

Casi todas están aquí porque en algún momento hice lo contrario. Esa es la única forma en la que he aprendido algo que después he sido capaz de cumplir.

El colchón se mide en años, no en porcentaje

Casi todo el mundo define la renta fija como un porcentaje de la cartera: tu edad en bonos, un 20% fijo, lo que sea. Yo la defino en años de gastos cubiertos, que no es lo mismo ni de lejos.

InstrumentoCubrePara qué
Fondo monetario1 año de gastosDisponible mañana, sin volatilidad
Fondos de renta fija3 años másAguantar una caída sin vender bolsa
Total objetivo4 años de gastos

Ventajas de plantearlo así:

  • Se ajusta solo. Si mis gastos suben, el objetivo en euros sube. No hay ningún porcentaje que revisar.
  • Explica el perfil temporal sin esfuerzo. El porcentaje que representa sobre la cartera subirá en los próximos años, porque hoy voy corto. Y a partir de ahí bajará muy despacio, porque los gastos crecen más lentamente que la parte de renta variable.
  • Responde a la pregunta que importa, que no es «qué porcentaje llevo en bonos» sino «cuánto tiempo puedo vivir sin tocar la bolsa».

Hoy cubro algo menos de dos de esos cuatro años. El objetivo está a menos de la mitad de camino y por eso encabeza la lista de 2030. Lo digo porque durante un tiempo esta web dijo que mi colchón cubría entre tres y cuatro años, y eso era el plan, no la realidad.

Una consecuencia lógica de tener esto claro: mi tranquilidad no viene de tener una cartera poco volátil, porque no la tengo. Viene de tener cuatro años de gastos que no dependen de ella. Eso es lo que me permite llevar el resto en renta variable y en posiciones concentradas sin que me quite el sueño una caída del 30%.

Cómo corrijo cuando algo se desvía

Por orden de preferencia, de menos a más costoso:

  1. Con aportaciones nuevas. Todo el dinero nuevo va donde falta. Mientras cobre una nómina, este mecanismo basta para casi todo.
  2. Con primas de opciones y dividendos. Ese dinero ya ha tributado, así que dirigirlo a la cartera indexada no genera ningún coste fiscal adicional. Es el ajuste más barato que tengo.
  3. Con las posiciones que ya iba a reducir. Si de todas formas tocaba recortar algo, que sea eso lo que financie el ajuste.
  4. Traspasos entre fondos. Dentro de la cartera indexada no tributan, así que aquí no hay fricción.

Lo que no hago es vender posiciones ganadoras de la cartera activa solo para volver a un porcentaje. Sería pagar plusvalías y frenar el crecimiento de lo que va bien para cumplir un número que me he puesto yo. Prefiero convivir con la desviación.

Esto es una tendencia, no una garantía. Empuja hacia el objetivo cuando hay excedente, y cuando no lo hay no corrige nada.

Los tres cubos, y de dónde saco el dinero para vivir

El colchón que acabo de describir no es una cosa aparte: es la estrategia de cubos, solo que contada en años de gastos en lugar de en porcentajes.

CuboQué esTamaño
1Fondo monetario1 año de gastos
2Fondos de renta fija3 años de gastos
3Renta variable indexadaTodo lo demás

Merece la pena saber de dónde viene esto y qué dice la evidencia, porque no es lo que vende la mayoría. No existe una versión canónica: el número de cubos y los años aparcados varían según quién lo cuente, y lo habitual son dos o tres cubos con entre uno y cinco años de gastos en el primero. El pionero fue el planificador Harold Evensky, cuya versión original eran solo dos cubos.

Y la parte incómoda: en los números, los cubos pierden. Javier Estrada, del IESE, lo estudió con 21 países y 115 años de datos y midiéndolo de cuatro formas distintas: una asignación estática con rebalanceo periódico bate a las estrategias de cubos. Kitces había llegado antes a algo parecido con datos de Estados Unidos.

Entonces, ¿por qué los uso? Por lo mismo que respondió Evensky cuando le preguntaron: los cubos no son un truco, son reconocer que el inversor real entra en pánico y que una estructura que te evita vender bolsa en el peor momento vale más que los puntos básicos que cuesta. Mi versión: te dan tranquilidad y estabilidad a cambio de un poquito de rentabilidad, y me parece un trato justo.

Hay además un detalle técnico que Estrada señala: los cubos y el rebalanceo periódico son incompatibles por definición. Si mantienes un número fijo de años en el cubo 1, su proporción sobre el resto crece sola conforme el resto se consume. Por eso mi colchón está definido en años y no en porcentaje, y por eso mi regla de rebalanceo actúa solo dentro de la renta variable.

La cascada: de dónde sale cada euro

Esto responde a la pregunta que casi ninguna explicación de los cubos resuelve, que es cómo se rellenan. Una vez al año, en Navidad, por este orden:

OrdenDe dónde saleCuándo
1Primas de opciones y dividendosSiempre que los haya
2Cubo 3, renta variableSi mi renta variable ha rendido más de un 3% ese año
3Cubo 2, renta fijaSi ha rendido menos del 3%
4OroSi el cubo 2 se ha agotado
5Cubo 3 aunque el año sea maloÚltimo recurso

Tres precisiones que hacen que esto funcione:

  • El 3% se mide sobre la rentabilidad de mi propia renta variable, no sobre el índice. Es lo que voy a vender, así que es lo que tiene que haber subido. Con una inflación en el entorno del 2%, ese umbral equivale más o menos a exigir rentabilidad real positiva.
  • En los años buenos relleno los dos cubos, no solo el primero. Pero el cubo 2 se repone como máximo a razón de un año de gastos por año natural, para no vaciar bolsa de golpe justo después de una crisis. La consecuencia hay que decirla: si una crisis larga me vacía el cubo 2 entero, recuperarlo cuesta tres años buenos.
  • La cartera activa se queda fuera de la cascada. Aporta sus primas y dividendos, pero no la liquido para financiar gastos. Si lo hiciera, rompería a la vez el techo del bloque y la razón de tenerlo.

Sobre el escalón del oro: hoy tengo bastante menos oro del que esa función requeriría, así que es una regla escrita antes de tener el activo dimensionado. Lo cuento en Inversión Alternativa.

Y lo que no hay en mi cascada, a diferencia de la mayoría de planes de retiro: recortar el gasto. Es la palanca más potente que existe y aun así la descarto a propósito. Si llego a ser independiente financieramente con un nivel de gasto que ya es contenido, no quiero que mi plan dependa de apretarme el cinturón.

Cuándo decidiría que la cartera activa no funciona

Si defiendo la indexación y a la vez elijo acciones, lo mínimo es decir de antemano qué me haría dejar de hacerlo. Casi nadie escribe esta parte.

Mi objetivo declarado es batir al MSCI ACWI IMI en 2 puntos porcentuales anualizados. Y los gatillos, medidos sobre los cinco años previos y revisados cada Navidad:

Resultado a 5 años frente al ACWI IMIQué hago
Por encima del índice en 2 puntos o másObjetivo cumplido, sigo igual
Entre el índice y el índice más 2 puntosNo cumplo mi objetivo, pero no corrijo. Lo digo para que quede claro que hay una zona gris
Por debajo del índiceReduzco la cartera activa hasta un cuarto de lo que pese la indexada
Por debajo del índice en más de 5 puntosCierro la cartera activa y traspaso todo a la indexada

Dos precisiones:

El reloj está en marcha desde ahora. El primer balance completo con esta regla lo haré en la revisión de Navidad, y a partir de ahí cada año, sobre ventana móvil de cinco años.

Y una advertencia sobre cómo leer esos números: una buena inversión puede perder dinero y una mala puede ganarlo. Por eso el plazo es de cinco años y no de uno. En horizontes cortos no hay forma de distinguir la habilidad de la suerte, y ese es justo el motivo por el que tanta gente sigue creyendo que tiene la primera.

El segundo gatillo casi con seguridad no se va a activar nunca. Quedar cinco puntos anualizados por debajo durante cinco años seguidos es un desastre del orden del 23% acumulado de diferencia. El que va a mandar en la práctica es el primero.

Qué pasa si las cosas se tuercen

Un plan que solo funciona en el escenario bueno no es un plan.

La bolsa cae un 40%

No hago nada con la cartera indexada. Ese es exactamente el escenario para el que existen los cuatro años de gastos en monetario y renta fija: durante ese tiempo no necesito vender ni una participación. La cascada se encarga sola, porque el umbral del 3% desvía la retirada hacia el cubo de renta fija.

En la cartera activa sí revisaría tesis, pero por si algo se ha roto de verdad en algún negocio, no por el precio.

Me asignan todas las puts a la vez

Es lo que me pasó una vez y de ahí salen mis límites. La respuesta está construida antes del problema: no vendo ninguna put que, si me la asignaran mañana, me dejara fuera de mis topes. Así que una asignación total me deja una cartera más concentrada de lo que me gusta, pero dentro de las reglas.

Y el límite de que el 20% del nocional quepa en mi liquidez existe justo para poder cerrar posiciones en mitad de una caída sin tener que vender nada más.

La cartera activa lo hace mal cinco años seguidos

Está resuelto más arriba y con números: por debajo del índice, la reduzco; por debajo en más de cinco puntos, la cierro entera y la traspaso a la indexada.

Desaparece la ventaja fiscal de los traspasos

Este es el que menos gente se plantea y el que más me afectaría. Poder mover dinero entre fondos sin pasar por Hacienda no es una ley de la naturaleza, es una decisión política que podría cambiar. Y mi sistema depende de ella más de lo que parece: rebalanceo con traspasos, corrijo desviaciones con traspasos, y elegí fondos en lugar de ETFs por esa única razón.

Si desapareciera, reevaluaría mi estrategia por completo y articularía el patrimonio en torno a ETFs, que me parecen un vehículo superior en comisión, agilidad y variedad. Hoy no lo son para mí solo por el peaje fiscal. Lo digo para que quede claro que mi preferencia por los fondos es fiscal, no ideológica.

Necesito una cantidad grande de efectivo

Por ejemplo, la entrada de una casa. Lo primero es no confundir el problema: eso no es un gasto, es un desembolso de capital, y mi colchón está dimensionado en años de gastos recurrentes. Raspar de él para financiar una compra sería usar una herramienta para lo que no es.

Y casi siempre se sabe con antelación, así que la respuesta correcta es provisionarlo por adelantado, con su importe y su fecha, llevándolo al monetario según se acerca. Si no diera tiempo, este es el orden:

  1. La provisión hecha con tiempo, que es el caso normal.
  2. Un crédito pignorado, solo como puente y con condiciones. Tiene una ventaja real, que es no realizar plusvalías y no interrumpir la capitalización. Pero mete por la puerta de atrás justo el riesgo del que me protejo: si la cartera cae, te llaman a garantías y te obligan a vender en el peor momento. Así que solo con fecha de devolución conocida, fuente identificada y tamaño tal que una caída del 40% no dispare la llamada. Nunca como financiación permanente.
  3. Vender renta variable, si el año ha sido bueno, con el mismo umbral del 3%.
  4. Vender renta fija, en último lugar y a disgusto, porque es lo que sostiene todo lo demás.

Lo que todavía no está resuelto

Un sistema que se presenta cerrado suele estar escondiendo algo. Estos son los huecos que tengo hoy:

  • Cuánto oro necesito. La cascada le da un trabajo concreto al oro, pero hoy tengo bastante menos del que ese papel exigiría. Falta dimensionarlo, y lo lógico es hacerlo igual que el colchón: en años de gastos.
  • La proporción del dinero de la venta del piso que irá a renta variable y cuánto a alternativos, más allá de cubrir el colchón.
  • Cómo llegar al 20% de alternativos. Hoy estoy muy por debajo, y todavía no tengo decidido con qué ni a qué ritmo.

Preguntas interesantes

¿Por qué los inmuebles quedan fuera de los porcentajes?

Por sencillez y porque estoy en proceso de deshacerme de la parte que me pesa. Su valoración es discutible, es un activo ilíquido y puede representar una fracción muy grande del total. Incluirlo haría que todos los demás porcentajes se movieran por la revalorización teórica de un piso que nadie ha tasado. Aparece como línea aparte, en desinversión.

¿Por qué un solo índice de referencia para todo?

Porque si cada bloque se mide contra un índice distinto, siempre encuentras uno que te da la razón. El MSCI ACWI IMI cubre desarrollados, emergentes y small caps, que es lo que tengo. Un único listón para todo hace mucho más difícil engañarse.

¿No es contradictorio defender la indexación y tener una cartera activa?

Sí lo es, y no lo disimulo. Lo que hago para que la contradicción no salga cara es ponerle techo, no meterle dinero nuevo, medirla contra el mismo índice que todo lo demás y escribir de antemano qué me haría cerrarla. Si vas a desviarte del método, lo que hay que copiar no es la desviación, es el límite.

¿Qué pasa si la cartera activa se dispara y supera su peso objetivo?

La dejo correr mientras no supere a la renta variable indexada, y corrijo con dinero nuevo, primas y dividendos. No vendo posiciones ganadoras solo para volver al 25%, porque eso significa pagar plusvalías y frenar lo que funciona para cumplir un número que me he puesto yo mismo.

¿Estos porcentajes valen para cualquiera?

No. Responden a mi horizonte, a que cobro una nómina, a que tengo patrimonio fuera de estas carteras y a lo que aguanto ver caer sin hacer tonterías. Alguien con otro horizonte o sin ingresos laborales debería tener una estructura distinta. Lo que sí creo que es exportable es el método: escribir los límites antes de necesitarlos.

Estrategia revisada por última vez en agosto de 2026. La reviso una vez al año, en Navidad, junto con el rebalanceo.