Gráfico de cotizaciones bursátiles en pantalla

Mi cartera de inversión al detalle: qué tengo y por qué

Publicado el Actualizado el

La mayoría de blogs de inversión te dicen qué deberías hacer, pero casi ninguno te enseña qué hacen ellos de verdad con su dinero. Yo lo quiero hacer al revés: te enseño lo que hago y después tú ya decides lo que te conviene. Este post resume mi filosofía de inversión: qué tengo, en qué proporción y por qué. Todo lo que leas aquí se corresponde con el desglose real y actualizado que publico en Mi Cartera, que es exactamente la misma información que utilizo para hacer el seguimiento de mis activos. De la huerta a la mesa, sin cocinado previo.

Mi patrimonio financiero se reparte en tres grandes bloques. La base es una cartera de fondos indexados (mayoritariamente renta variable global). Además, tengo una cartera de acciones individuales más concentrada, con una tesis detrás de cada posición. Aparte, tengo otros activos (inmuebles, bitcoin…) y una estrategia de venta de opciones sobre mis acciones en cartera.
Índice

Por qué publico mi cartera al detalle

Porque me gusta más la práctica que la teoría. Los consejos abstractos («diversifica», «invierte a largo plazo», «la vivienda es lo más rentable») están muy bien, pero sirven de poco si no hay números reales detrás. Cualquiera puede repetir los mismos mantras. Pocos enseñan su cartera de verdad, con sus miserias incluidas.

Yo prefiero enseñar la mía. Cuando quiero aprender de algún tema que no domino, lo que más me ayuda es ver los números de otra persona, las operaciones, los tiempos, porcentajes. Imagino que a ti, que me lees con la misma intención, también te resulta de utilidad saber qué hago yo. Me sería más cómodo esconderme detrás de generalidades, pero es más didáctico ser transparente. Además, publicar la cartera me obliga a ser coherente: es difícil defender una estrategia por escrito y luego hacer lo contrario con mi propio dinero cuando nadie me mira. Hacerlo así me obliga a tomar acción y adherirme a lo que yo mismo predico.

Una precisión importante sobre qué enseño y qué no: publico pesos relativos, no importes absolutos ni patrimonio total. Para lo que de verdad importa, que es la lógica de asignación de activos y de gestión del riesgo, saber si hablamos de 50.000 € o de 500.000 € no cambia demasiado. Aunque existen matices. Hay ciertos activos que no tienen cabida en carteras pequeñas (private equity, inmuebles, opciones…) y, por una razón similar, un gestor de verdad tiene que gestionar un capital de suficiente entidad.

Para ser totalmente sincero, a mí sí me ayuda ver los importes de otros inversores. Me ubica. Pero hay un componente de morbo y competición que me invita a ser cauto; al menos, de momento.

Mi sistema de inversión, en un PDF

Mis reglas, mis topes y mi rutina mensual en un único documento. Te lo envío a tu email y te hago llegar cada nuevo artículo. Es gratis, no tiene truco.

Los tres bloques de mi patrimonio

Toda mi estructura sigue el enfoque clásico núcleo-satélite, con una tercera pata de activos reales y alternativos:

  • El núcleo: fondos indexados diversificados y baratos. Es la mayor parte del patrimonio financiero y la parte en la que menos decisiones tomo, deliberadamente.
  • El satélite: una cartera acotada de acciones individuales, donde aplico análisis propio y asumo más riesgo idiosincrático, sin poner en peligro el plan general.
  • Otros activos: inmuebles en propiedad y gestión, una posición en criptomonedas y una estrategia de venta de opciones sobre parte de mis acciones.

La gracia de esta estructura es que el satélite puede añadir rentabilidad (o restarla) sin que ninguna equivocación en él hunda el barco. El núcleo sigue su curso, pase lo que pase con mis apuestas individuales.

El núcleo: fondos indexados

Es, con diferencia, mi bloque más grande. Dentro de fondos, la renta variable supone la inmensa mayoría, repartida por región: EEUU es el mayor peso, seguido de Europa, mercados emergentes, small caps y Japón. Una porción pequeña va a renta fija. El detalle exacto por región lo tienes siempre actualizado en Mi Cartera.

La lógica completa la desarrollo en Cartera Pasiva, pero se resume en tres decisiones:

  • Fondos de inversión, no ETFs. Viviendo en España, los fondos traspasables me permiten rebalancear y cambiar de gestora sin tributar por el camino. Es una ventaja fiscal enorme que explico en fondos indexados vs. ETFs en España.
  • Diversificación amplia por región, en vez de apostarlo todo a un solo índice.
  • Comisiones bajas. Cada décima de TER, compuesta durante décadas, es dinero que se queda en mi bolsillo en lugar de irse en comisiones (lo cuantifico en los costes reales de un fondo).

Para que te hagas una idea del ritmo al que se mueve esto: mi posición más antigua de las que sigo teniendo es un fondo indexado al S&P 500 que compré en 2017. Ahí sigue, sin haberlo tocado más que para aportar.

El satélite: acciones individuales

Si la gestión pasiva es estadísticamente mejor para la mayoría, ¿por qué tengo también acciones sueltas? Por una razón honesta: me gusta analizar empresas, y una parte pequeña y acotada de mi patrimonio es donde aplico ese interés sin arriesgar el grueso del plan. Es mi «presupuesto de convicción».

Cada posición tiene detrás una tesis concreta; no compro por intuición ni por lo que se comenta en redes. Sin entrar en recomendaciones, que nada de esto lo es, los tipos de empresa que busco son:

  • Negocios con ventaja competitiva duradera que pueda explicar en dos frases: fabricantes con una posición casi irreemplazable, marcas centenarias, infraestructuras críticas.
  • Coberturas de cartera, como mi posición en oro (vía un ETC físico), que se comporta distinto al resto cuando las cosas se tuercen.
  • Posiciones aptas para la venta de opciones, porque sobre parte de ellas genero ingresos por primas (lo explico en la sección de opciones de Cartera Activa).

El listado completo, con cada ticker y su peso dentro de esta cartera, está en Mi Cartera. Y cómo la gestiono (peso máximo por posición, cuándo vendo y cuándo no) lo tienes en Cartera Activa.

De las acciones, la más veterana es TSMC, que llevo en cartera desde 2021. El oro lo fui comprando entre 2022 y 2023 y de momento se ha comportado espectacularmente bien, aunque conviene decir que su peso en el conjunto no es demasiado relevante. Cuando algo pequeño lo hace muy bien, es fácil contarlo como si fuera un acierto enorme.

Inmuebles, cripto y opciones

Tengo también inmuebles en propiedad y gestión (alquiler fijo y vacacional) y una posición en criptomonedas, principalmente bitcoin, con un peso deliberadamente pequeño. No doy el desglose exacto de ninguno de los dos por prudencia sobre mi patrimonio total: publicar el peso relativo de acciones y fondos ya me parece bastante transparencia sin necesidad de revelar el valor absoluto de todo lo demás.

Sobre las acciones gestiono además una estrategia de venta de opciones, puts y calls cubiertas: una fuente adicional de ingresos sobre posiciones que ya quiero tener, no una apuesta direccional aparte. No es renta fija disfrazada y tiene riesgos concretos, incluida la parte donde acepto apalancamiento, que explico con sus cuatro límites en Cartera Activa.

Los inmuebles merecen una explicación, porque no llegaron por una decisión de manual. Es la forma en la que mi familia decidió invertir, y es lo que me permitió salir de mi ciudad para estudiar en Madrid. Mi primer inmueble lo compré siguiendo el ejemplo de mis padres y sabiendo cómo se lo montaban ellos: no lo gestionaban de forma profesional, pero sabían perfectamente lo que hacían. De crío y de adolescente yo les echaba una mano, así que llegué a esto por imitación mucho antes que por análisis.

Con el bitcoin fui bastante más metódico: empecé a comprar en 2021 y estuve entrando semanalmente hasta 2023. Desde entonces simplemente mantengo. He pasado por subidas y bajadas de las que quitan el hipo y, sinceramente, nunca me han preocupado demasiado, precisamente porque el peso es pequeño a propósito. Esa es toda la gestión del riesgo que hay detrás.

Cómo y cuándo actualizo esta cartera

La página de Mi Cartera es una instantánea a una fecha concreta, no un dato en tiempo real. La actualizo periódicamente, y mi intención es revisarla cada mes. Los pesos que veas corresponden al valor de mercado en el momento de la última actualización, con las posiciones en dólares y libras convertidas a euros al tipo de cambio de ese día.

Mi cartera cambia con el tiempo, porque rebalanceo una vez al año y las acciones individuales entran y salen cuando cambia su tesis, así que este artículo y esa página evolucionarán. Esa es precisamente la idea de un cuaderno de bitácora: dejar constancia de la evolución, no de una foto fija.

Qué cambiaría si empezara hoy de cero

Con lo que sé hoy, simplificaría. Empezaría con dos o tres fondos indexados amplios (un global, o EEUU más el resto del mundo) y nada más, dejando las acciones individuales para cuando el bloque de fondos ya fuera sólido y tuviera tiempo real para analizar empresas con criterio.

La complejidad no es una virtud en inversión: es un coste. Diez posiciones que no entiendes del todo son peores que una sola bien entendida. Si estás empezando ahora, esta es la ruta que te recomendaría explorar primero: cómo empezar a invertir en España desde cero.

Preguntas interesantes

¿Por qué no enseñas los importes en euros?

Porque para aprender de una cartera importa más cómo se reparte el riesgo que el dinero que hay detrás. Publicar pesos relativos aporta transparencia útil sin exponer mi patrimonio total, que es información más personal, con poco valor didáctico.

¿No es contradictorio defender la gestión pasiva y tener acciones sueltas?

Pues sí, pero tengo una excusa. Es una tensión consciente más que una contradicción. El grueso de mi patrimonio es pasivo porque los datos dicen que es lo más eficiente para la mayoría y porque me reduce la carga mental, que en momentos malos es un alivio real. La parte activa está acotada y responde a un interés genuino por analizar empresas; me gusta y tengo un histórico de resultados que me invita a seguir por este camino (aunque lo digo con humildad, sé que se puede girar). Lo importante es que un error en la parte activa no compromete mi plan general.

¿Con qué frecuencia cambia la cartera?

Entre poco y muy poco. El núcleo indexado apenas se toca, salvo las aportaciones automáticas mensuales y un rebalanceo anual (si es necesario). Sólo incorporo nuevas acciones cuando tengo cierta convicción sobre la empresa, lo que descarta compras provocadas por noticias del momento o por psicosis colectiva en redes sociales. Las acciones individuales sólo se venden cuando cambia la tesis que me llevó a comprarlas, no por circunstancias coyunturales o caídas puntuales de precio.

¿Quieres ver el desglose exacto, actualizado? Cada posición y su peso real, revisado periódicamente.

Ver Mi Cartera