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En Mi cartera de inversión al detalle te enseñé qué tengo: los tres bloques, los pesos, la lógica de cada posición. Este artículo va de la otra mitad de la historia, la que casi nadie cuenta: la fontanería. Con qué broker compro cada cosa, desde qué banco muevo el dinero, con qué aplicaciones vigilo la cartera y, sobre todo, qué operaciones hago de verdad en el día a día. Nada de teoría: esto es mi sistema real, tornillo a tornillo.
Índice
Cómo opero, en una foto
Antes de entrar en cada herramienta, conviene ver el conjunto, porque lo importante no es qué broker uso, sino cómo encajan entre sí. Mi operativa se apoya en una idea deliberada: separar por funciones y automatizar todo lo que se pueda, para tomar el menor número de decisiones posible. Cuantas menos decisiones tengo que tomar, menos margen hay para el error y para el impulso.
El dinero entra por mi cuenta de ING (nómina y gastos corrientes). De ahí, cada mes, una parte va de forma automática a mis fondos indexados en Renta 4: es el motor silencioso de la cartera, y no lo toco. Cuando tengo liquidez para acciones y una tesis lista, transfiero a Interactive Brokers y compro; sobre parte de esas acciones vendo opciones para generar unas primas. Y todo lo vigilo desde Investing y TradingView, sin sobreoperar. Ese es el circuito completo. Ahora, pieza a pieza.
Un apunte de transparencia: por ahora, ninguno de los enlaces de este artículo es de afiliado. Si algún día lo son (es decir, que yo me lleve una pequeña comisión si abres cuenta a través de ellos, sin coste extra para ti), lo verás indicado con claridad. Uso estas herramientas porque las uso de verdad, no al revés.
Mi sistema de inversión, en un PDF
Mis reglas, mis topes y mi rutina mensual en un único documento. Te lo envío a tu email y te hago llegar cada nuevo artículo. Es gratis, no tiene truco.
Renta 4: el broker de mis fondos
El núcleo de mi patrimonio son fondos indexados, y para ellos uso Renta 4. La razón principal no es el precio ni la aplicación: es la ventaja fiscal de los fondos traspasables en España. Puedo mover el dinero de un fondo a otro (cambiar de índice, de gestora o rebalancear) sin pasar por Hacienda en cada movimiento. Los impuestos sobre las plusvalías se aplazan hasta que reembolso de verdad, y ese aplazamiento, compuesto durante décadas, es dinero trabajando por mí. Lo explico con más detalle en fondos indexados vs. ETFs en España.
¿Por qué Renta 4 y no otro? Por comodidad y confianza: es una entidad española, veterana, con un catálogo amplio de fondos indexados de las principales gestoras y con el papeleo de los traspasos resuelto sin fricción. Para ser honesto, no es la más barata: MyInvestor suele ganar en costes y lo probé precisamente por eso, pero la operativa no me funcionó y acabé sacándolo todo de allí. Renta 4 es donde tengo el grueso y desde donde gestiono los traspasos con más soltura. Mi tesis: para la parte que quieres que sea aburrida y no tocar, prioriza la fiscalidad y la comodidad operativa por encima de rascar la última décima de comisión.
La operativa aquí es la más simple de todas: una aportación periódica automática cada mes y un rebalanceo anual si los pesos se han desviado. Poco más. Toda la lógica de esta parte de la cartera la desarrollo en Cartera Pasiva.
Interactive Brokers: acciones y opciones
Para las acciones individuales y para mi estrategia de opciones uso Interactive Brokers. Es, en mi opinión, el mejor broker del mundo para operar con productos internacionales: comisiones muy bajas, acceso a prácticamente cualquier mercado (Estados Unidos, Europa, Asia), buen tipo de cambio de divisa y, lo que para mí es imprescindible, una plataforma de opciones seria. La mayoría de brokers «cómodos» para el inversor español simplemente no dejan vender opciones; IBKR sí, y con soltura.
No todo es bonito. La interfaz de IBKR es fría, densa y con curva de aprendizaje: no está pensada para novatos, sino para gente que ya sabe lo que busca. Si estás empezando, probablemente sea demasiado para ti al principio. Pero una vez lo dominas, la diferencia de coste y de posibilidades frente a un broker «de colores» es enorme, sobre todo si operas fuera de España o con opciones.
¿Qué operaciones hago aquí? Dos cosas, y ninguna es hiperactiva:
- Compra de acciones cuando una tesis está madura. No hago market timing, pero sí soy selectivo: solo abro posición cuando entiendo el negocio y el precio me parece razonable. Cómo gestiono esta parte (peso máximo, cuándo vendo) lo cuento en Cartera Activa.
- Venta de opciones (puts y calls cubiertas) sobre parte de esas acciones, para generar ingresos por primas sobre posiciones que ya quiero tener. Reviso estas posiciones cada pocas semanas. El detalle, con sus riesgos sin adornos, está en la sección de opciones de Cartera Activa.
ING: la cuenta desde la que orquesto todo
Mi banco del día a día es ING. Aquí llega la nómina, de aquí salen los gastos corrientes y aquí guardo el colchón de liquidez. Es la estación central desde la que sale el dinero hacia los brokers: las aportaciones a los fondos y las transferencias a Interactive Brokers cuando toca comprar acciones.
¿Por qué ING y no un neobanco más moderno o más barato? Por una mezcla de costumbre y de que hace bien lo que le pido: cuenta sin comisiones con condiciones razonables, transferencias ágiles, una aplicación que funciona y un servicio en el que confío desde hace años. En el sitio desde el que gestionas tu liquidez y tus recibos, valoro la estabilidad por encima de la novedad. Mi tesis: el dinero operativo no tiene que ser rentable, tiene que ser fiable y estar disponible. La rentabilidad la busco en la cartera, no en la cuenta corriente.
Una nota importante: la liquidez que no necesito de forma inmediata no la dejo muerta en la cuenta. La aparco en instrumentos de bajo riesgo, como explico en fondos monetarios y letras del tesoro. ING es la puerta, no el almacén.
Mi puesto de seguimiento: qué uso para cada cosa
Tener el dinero repartido en dos brokers y un banco tiene una pega: no hay una sola pantalla que te enseñe el conjunto. Con los años he acabado con un puesto de seguimiento repartido entre varias herramientas, cada una para una cosa concreta. Ninguna me vale para todo, y creo que eso es bueno: el día que una aplicación te lo dé todo masticado, dejas de mirar los números tú.
- Investing. Cotizaciones de los índices y de los futuros, y la evolución total de mi patrimonio financiero. Es también el widget que llevo en el móvil, así que es lo primero que veo cuando miro. Que es más veces de las que debería.
- TradingView. Las gráficas de precio y, sobre todo, los estados financieros y las métricas de las empresas. Cuando estudio una compañía antes de comprar, es aquí.
- Las apps de los brokers. Solo para dos cosas: seguir la watchlist y operar. No analizo nada en ellas.
- Morningstar. Información de fondos de inversión, que es donde está el grueso de mi patrimonio.
- Finviz. Para pasar screeners cuando busco ideas nuevas.
- DivTracker. La planificación de los ingresos por dividendos de mi cartera y sus proyecciones futuras. Probablemente la aplicación que más me relaja de todas.
- Seeking Alpha. La política de dividendos de una empresa y su histórico, que dice bastante más de una compañía de lo que parece.
- X. Para leer otras opiniones y ampliar el círculo. Con cuidado: ya conté en mis errores lo que me costó comprar con la convicción de otro.
- Mis hojas de cálculo. El seguimiento detallado de verdad. Ahora mismo las estoy volcando a bases de datos con ayuda de la inteligencia artificial y formateándolas a mi gusto. Esa información es exactamente la que ves publicada en Mi Cartera: no hay una versión buena para mí y otra para el blog.
Cómo encaja todo, mes a mes
Con las piezas sobre la mesa, esta es mi rutina. No la ideal: la que hago de verdad.
La revisión mensual. Reviso el patrimonio entero una vez al mes, normalmente el fin de semana siguiente al cierre del mes. Me lleva unas tres horas y a veces la parto en varios ratos. Y ya puestos a confesar: si sé que el mes ha ido bien, es bastante probable que entre semana, en horario de oficina, ya haya hecho algunos números por adelantado. Los meses malos, curiosamente, tienen mucha menos prisa.
Casi siempre dejo para el final el análisis de ingresos y gastos de los inmuebles, porque es la parte menos sexy con diferencia. Recibos, derramas, un calentador que se muere. Nadie ha escrito nunca un hilo entusiasta sobre eso.
Lo que está automatizado. Las aportaciones a los fondos indexados van solas. No pierdo el tiempo ni me molesto en acordarme, y son el grueso de la construcción de mi patrimonio. Lo mejor de mi sistema es justo la parte en la que no participo.
Lo que no. Mis hojas de seguimiento son manuales del todo. Qué placer picar numeritos en el teclado cuando todo sube. Lo único que he automatizado ahí es procesar con inteligencia artificial los extractos de operaciones del mes, que se vuelcan a la base de datos y de ahí a la web.
Las compras de acciones ya casi no existen. Las aportaciones a la cartera activa son, últimamente, puntuales y escasas. Esa cartera crece por su propia acumulación de valor mucho más que porque yo meta dinero nuevo.
Y lo que dejé de hacer. Durante un tiempo me empeñé en calcular el rendimiento TWR en una hoja de Excel. Fue infructuoso: mi operativa tiene demasiados matices como para estructurarla y automatizarla sin volverme loco. Lo abandoné, y hoy me fío de los datos que dan los brokers, que para eso están. Si algo te come horas y no cambia ninguna decisión que vayas a tomar, no es rigor: es entretenimiento caro.
Ese es todo el secreto: un sistema simple, con cada herramienta en su sitio, que funciona casi solo y me deja dormir tranquilo. La complejidad no es una virtud en inversión; es un coste. Si estás montando el tuyo desde cero, te vendrá bien empezar por aquí: cómo empezar a invertir en España desde cero.
Preguntas interesantes
¿Por qué usas dos brokers y un banco en vez de tenerlo todo en un sitio?
Porque ninguna herramienta es la mejor en todo, y separar por funciones me sale a cuenta. Renta 4 me da los traspasos de fondos sin peaje fiscal; Interactive Brokers me da acciones internacionales baratas y opciones; ING me da un día a día fiable. Podría forzar todo en una sola plataforma, pero perdería en fiscalidad, en costes o en posibilidades. Prefiero tres piezas buenas bien conectadas que una regular que lo hace todo a medias.
¿No es un lío tener el dinero repartido en tantos sitios?
Menos de lo que parece, porque cada sitio tiene un papel muy definido y casi todo está automatizado. ING es la estación central y desde ahí controlo el flujo; el seguimiento del conjunto lo hago en Investing y en mi propio registro. En la práctica, el 90% del sistema, las aportaciones a fondos, funciona solo. Lo repartido es la cartera, no el caos.
¿Recomiendas estos brokers y aplicaciones?
Te cuento lo que uso yo y por qué, que no es lo mismo que recomendártelo. Nada de esto es asesoramiento personalizado: la mejor herramienta para ti depende de tu situación, de cuánto operas y de con qué te sientes cómodo. Interactive Brokers, por ejemplo, es potentísimo pero puede resultar árido si empiezas. Coge la lógica (separar por funciones, priorizar fiscalidad y bajo coste, automatizar) y elige tú las piezas.
¿Quieres ver qué hay dentro de esta cartera, con sus pesos reales? Cada posición, actualizada periódicamente.



